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Opinión

Los pasivos políticos

Columna por
Armando Tiburcio Robles

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¿Alguien sabe algo más de Morena que no sean sus pleitos internos?

En el morenismo están instalados sobre la comodidad de sus ilusiones, comportándose como si estuvieran escriturados a su favor los cargos de elección en disputa el próximo año y en 2022, gubernatura incluida.

Como si solamente tuvieran que esperar a que llegue el día electoral para que las urnas se llenen con los votos que los harán triunfadores.

Se equivocan de palmo entero.

Se olvidan que, a pesar de la avalancha lopezobradorista de 2018, solamente gobiernan 3 de los 11 municipios y que obtuvieron una mayoría muy relativa en el Congreso del Estado.  Su actitud omite que son (detalle importante) oposición frente al PAN-PRD que titulan el gobierno del estado. ¿Acaso piensan que ahí que están cruzados de brazos?

Los morenistas están muy activos bloqueándose unos a otros, cuidándose las espaldas de sí mismos, pero deficitarios en cuanto a generar iniciativas políticas que fortalezcan localmente a un proyecto de cambio nacional que indudablemente tiene cimbrado al país. Son un pasivo político, una carga, para efectos de la transformación que, uno supondría, deberían apoyar de tiempo completo.

El Presidente López Obrador mantiene altos niveles de aceptación popular a pesar de dificultades y errores, fenómeno político sorprendente que es causa de análisis internacional. Parece que se confían en ello, como si esa popularidad fuera de transmisión automática.

Las encuestas dicen que Morena tiene cómoda ventaja de aceptación social por sobre cualquier otro partido o coalición posible. Fundamento extra para que se confíen. Pero cuando en las mismas aparecen los nombres de presumibles aspirantes las ventajas se reducen significativamente. Razón que debiera ser suficiente para no confiarse y procesar sus futuras candidaturas con buen cálculo e inteligencia. Poner por delante a sus mejores opciones. Ahí es donde los adversarios van a encontrar (y provocar si es posible) el punto débil del gran enemigo a vencer.

La oposición a Morena está trabajando en eso. Se persiven movimientos que dan evidencia y sería ingenuo suponer lo contrario. Mucho más darlos por muertos. Pero los pasivos políticos no lo ven por estar tan activos en su guerra interna, obnubilados por una engañosa visión triunfalista. De seguir así se pueden llevar sorpresas serias. Así, en plural. Más de una.
Agosto 27, 2020

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Opinión

Naufraga la Alianza PAN-PRD

Columna Tapabocas

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En busca de apoderarse de las candidaturas a diputaciones locales, la Alianza PAN-PRD comienza a naufragar por la lucha intestina que libran operadores del mandatario estatal, Carlos Joaquín González con los de la candidata a la gubernatura del Estado, la diputada federal Laura Fernández Espejo.

La primera grieta del navío panista-perredista se abrió con la renuncia del delegado nacional del Sol Azteca, Juan José Marín García, quien intentó sin éxito con la cúpula perredista encabezada por Jesús Zambrano Grijalva, colocar al actor Roberto Palazuelos como candidato a la gubernatura de Quintana Roo.

De hecho, Marín García, hombre de todas las confianzas de Jesús Pool Moo, ex diputado federal y actual regidor del Ayuntamiento de Benito Juárez, se integraría esta misma semana al equipo del actor. En términos reales, la dimisión de Marín García no representa un impacto fuerte en la zona de flotación de la nave pero si mete mucho ruido a sus capitanes.

A esta pugna se suma la que libran los operadores de Carlos Joaquín, quien ya levantó la mano para quedarse con las principales candidaturas a las diputaciones, entre éstas la primera por la vía plurinominal, y los personeros de Fernández Espejo que demandan posiciones.

En medio de esta lucha, los grupos antagónicos perredistas que en cada elección hacen a un lado sus diferencias para meterse de lleno a la contienda electoral, ven como desde fuera otros personajes se adueñan de las migajas de lo que queda del Sol Azteca.

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Opinión

Mal perdedor

Columna tapabocas

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Cuando se sometieron al escrutinio público a través de encuestas con reglas establecidas, todos los aspirantes de Morena sabían que de los cinco aspirantes a la candidatura al gobierno de Quintana Roo por Morena, el que tuviera mayor aceptación sería el candidato o candidata.

Con el historial trapecista de la senadora Marybel Villegas Canché y sus amenazas previas con un tufo de chantaje, no fue sorpresa que no aceptara los resultados y, en consecuencia, busque un nuevo partido que la haga candidata al gobierno quintanarroense.

Sin embargo, quien hoy rompió la institucionalidad y el compromiso a la unidad partidista, fue el senador José Luis Pech Várgues. De golpe y porrazo a través de un video que subió a sus redes sociales pasó de la mesura al despropósito, de defensor de la Cuarta Transformación en el Senado de la República a un saboteador del proyecto del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y, aunque suene rudo el adjetivo en eso se convirtió el senador Pech Várgues, porque lejos de impugnar el resultado por las vías y mecanismos de Morena, como lo hicieron aspirantes a la gubernatura de Durango, Tamaulipas y Oaxaca, prefiere alentar falsas esperanzas entre sus seguidores.

Del interés general de los quintanarroenses que buscan una opción diferente ante el fracaso del gobierno de la alternancia de Carlos Joaquín, pasó a sabotear a los miles de ciudadanos que lo hicieron tener un escaño en el Congreso de la Unión a través de la popularidad del López Obrador.

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Opinión

Marybel, lista para saltar a otro partido

Columna Tapabocas

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Con pleno conocimiento de la derrota que le espera en la encuesta que realiza su partido para elegir al candidato a la gubernatura, la senadora Marybel Villegas Canché amenazó con irse de Morena si no es electa.

Fiel a su costumbre, después de repartir heces fecales a sus opositores políticos, Villegas Canché descalificó hoy todos los sondeos, incluso la de su propio partido; no confía en ninguno, sólo en el que, según ella, «va diez puntos arriba» de los demás aspirantes.

Si ella no resulta ganadora, las encuestas no tienen validez, así la óptica de la mujer que se «desgarra las vestiduras» por la Cuarta Transformación y el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Con un deseo permanente, incontrolable de obtener poder a costa de lo que sea, Morena, sería el cuarto partido del que iría si no es candidata, todo un récord en el arte del «chapulineo».

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